lunes, 30 de noviembre de 2009

RELATO DE UNA OBSESIÓN




Axolotl es un cuento de Julio Cortázar de género fantástico, como la mayoría de sus relatos. En él el narrador se obsesiona con los axolotl de un acuario de Francia y comienza a visitarlos a diario para observarlos. La mirada de estos extraños animales lo perturba y parece encontrar en ellos el resto de una vida remota, como si alguien hubiera quedado encerrado en ellos, condenado a ese infierno líquido, sin párpados, con los ojos abiertos entre seres insensibles.



Luego de esta obsesión ocurre una transmigración del alma de hombre a axolotl y el alejamiento final, que deja en la duda al lector: no se sabe bien quién escribió el cuento, si el hombre o el animal.


Los chicos de 4º3 y 4º1º escribieron cuentos que recrearan esta secuencia narrativa de OBSESIÓN-TRANSMIGRACIÓN- ALEJAMIENTO. A continuación, dos ejemplos.





EL JARDIN DEL ABUELO
Autor: Santiago Morales Volosín, 4º3º

Poco es lo que resta de memoria en mi consciencia, y poco es lo que podría contar.Me acuerdo de las tardes en que yo cuando chiquito, me paseaba por el jardín de mi abuelo. Cabe mencionar que ya no lo tiene más, puesto que se ha mudado según papá, más allá de lo que uno toca con las manos.
Bizcochitos, mate, dulce de leche y un poco de música del flaco hacían ese contexto literario argentinesco típico de una novela improvisada. Yo estaba ahí, aunque eso no era preciso, era donde me encontraba. En ningún lado más podría haber estado aquel instante. Panza arriba contemplando un cielo lleno de ramas y hojas. Lo que menos había allá arriba era cielo. Era el arrogante níspero. Siempre fui una persona susceptible y con dificultades para llevar el proceso de la vida. Parecía que mi alma tenía restricciones para todo lo que fuese pasar el rato. No era normal. Nadie adolescía la vida tanto como yo. En esto el árbol era mi inspiración. Yo idolatraba a estos seres, excepto por celarse la sombra entre ellos. Eso era muy humano. Su esfuerzo, nacer del piso para tocar el cielo, jamás encorvados como yo. Su fruto es dulce. Recuerdo la primera níspola que probé. Mis sentidos se ocuparon de ella como el pico de un pájaro hambriento. Lo probé, y en mi se dio a conocer un mundo totalmente esotérico. Era como si el dulce se transformara en una hermosa melodía, y yo comencé a echar raíces. No paraba de tomar agua, ni de estirarme para abrir las nubes. El sol se hacía a mi piel como una caricia hermosa y adictiva. Pronto me cortaron en trozos y comencé a alejarme. De mi abuelo nunca supe nada, y yo me habia multiplicado en diferentes jardines. Cien años pasaron y más de eso eramos en número. No eran nadie más que yo mismo. Pero el hombre perdió fácilmente su respeto a mi. Mataron a mis hijos, hermanos, primos, y hasta a mí mismo. Debí de dejar las níspolas. Siempre que las probaba, experimentaba un viaje del cual mi espíritu desconoció los medios. Debía aceptar mi humanidad y mis responsabilidades. Ya muchos me tildaron de psicótico. Es hora de volver con mi familia.
Abuelo, donde sea que estés.


El dado
Autor: Pablo Recuero

Pasaba por la tienda cuando lo vi, algo increíble y súper armónico: un dado chino. Merecía ser parte de mi colección. Me distraje con su perfecta forma cúbica y pensé ¿Qué saldrá en el tiro? ¿Sólo un 01, el 06 o quizás el 04 de la mala suerte?
Me quedé viéndolo, el número 02 era como los ojos que no parpadeaban nunca, entonces pasó lo increíble, yo era el dado, me quedé estático y vi cómo mi cuerpo se alejaba y pensé, no tengo más opción quen estar aquí hasta que alguien me lleve.
Los dados que yo tanto apreciaba me traicionaron, la traición de ellos sería su séptima cara, no tenía nada. Los dados me arrancaron la vida. Si uno tiene una obsesión así puede perder todos sus bienes por ella. Si pudiera salir del dado diría: no tengan obsesiones enfermizas, esta los atrapará.



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